Partido acaba por estallarse el único balón que había

balon desinfladoUna bola desinflada terminó un partido oficial de fútbol en el balompié costarricense, generando al mismo tiempo una disputa por los puntos de dicha contienda.

El domingo 30 de junio de 1929, la Federación Deportiva de Costa Rica fijó el inicio de los campeonatos de Segundas y Terceras Divisiones con un total de seis encuentros, entre ellos el de Liga Deportiva Alajuelense ante el Association de Santo Domingo, en la Plaza de Sport (Plaza Iglesias) de Alajuela, partido por el torneo de segundas fuerzas.

Por esos tiempos, la cantidad de implementos con que disponían los equipos era escasa, en ocasiones con costos se cumplían las necesidades básicas de los conjuntos de la Primera División.

Para el duelo entre alajuelenses y domingueños solo había una pelota. Con ese único esférico el juego dio inicio esa mañana. Al finalizar la etapa inicial, los erizos salieron con ventaja de un gol por cero.

Cumplido el descanso reglamentario, volvieron al campo Alajuelense y Santo Domingo; pero a los pocos minutos de reiniciado el cotejo, la bola no soportó el trajín de la reyerta y se estalló, ocasionando consecuentemente la suspensión del duelo.

El pequeño contratiempo se tornó en caos cuando el árbitro del partido, señor Antonio Hernández, solicitó otro balón y no había.

Los minutos pasaban sin conseguir una pelota en la Ciudad de Alajuela, generando la molestia de los heredianos, quienes, para cuando al fin se dispuso de otra redonda y ante el llamado del réferi, se negaron a jugar aduciendo que el grave incidente era culpa de los rojinegros y por ende, les debían dar los puntos. Así, sin más argumentos, el Association de Santo Domingo se marchó del campo.

En reunión de la Federación Deportiva del martes 2 de julio de 1929, el tema se tenía agendado; pero no se vio ya que el árbitro aún no había enviado su informe.

Una semana después, el martes 9 de julio de 1929, en una sesión concurrida, a la que asistieron los señores Moisés Vicenzi, como Presidente, José Pérez como secretario, los también federativos Fournier, Pérez Treasy, Van der Laat y Valerio, más los representantes de los clubes Gimnástica Española, La Libertad, Alajuelense, Atlántico, Association de Santo Domingo, Orión FC, CS México, La Unión de Tres Ríos, Juventud Atlántica, Herediano y Katharina, se definió el asunto.

Presentado el informe del árbitro Antonio Hernández, el cuerpo federativo falló en favor de la Liga Deportiva Alajuelense, al considerar que, además de que iba ganando el partido (1-0), el club que se rehusó a jugar, una vez conseguido un nuevo balón, fue el Santo Domingo y que por abandonar el partido, lo tenía perdido.

Este incidente, hoy impensable, generó que la Federación Deportiva tomara el acuerdo de obligar a los clubes que fueran locales, a disponer de al menos dos balones en buenas condiciones para responder a cualquier eventualidad.

Balon desinflado 20s
Una pelota estallada acabó un juego en 1929, al no haber más balones en Alajuela.
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