Mes: octubre 2017

En Primera: Capitán pidió expulsión de un propio compañero

Cartaginés 42-43 edit
“Polón” Aguilar (al frente, acostado) era el capitán brumoso que pidió al árbitro expulsar a un compañero en 1943.

El fútbol como fenómeno social muchas veces refleja la manera en que una sociedad vive. Hoy, la trampa, el engaño y el irrespeto están a la orden del día. No importan los cómos cuando se trata de ganar; pero en el pasado era distinto.

En un partido de Primeras, ante el no acatamiento de una instrucción, el capitán del club solicitó al árbitro la expulsión de un propio compañero. Así como lo leen, prevaleció la disciplina antes que el resultado, por supuesto eran otros tiempos, mas es un hecho desconocido que vale la pena traer a la luz.

El domingo 15 de agosto de 1943, con motivo de la séptima fecha del campeonato de 1943, contendieron la Universidad y el Cartaginés en el Estadio Nacional. Este fue el año del único título universitario en la división de honor.

Apenas en tres minutos “Tulo” Víquez movió el marcador para el once académico. Al 19’, “Cleto” del Cartaginés erró un penal y al 34’ “Lolito” Ruíz señaló el 2-0.

Comienza la segunda mitad y el defensa y capitán brumoso, Napoleón “Polón” Aguilar, gira instrucciones a sus compañeros para recomponer la situación; pero el medio centro, Ubaldo Cháves Ramírez, no hace caso. Es en este instante cuando se produce algo nunca antes visto, ni tampoco después: “Polón” se dirigió al árbitro central, señor Julio Güell, y solicitó la expulsión de su compañero Cháves por no acatar sus instrucciones.

Ante el pedido singular de Aguilar, el juez Güell actuó conforme y sacó del campo a Ubaldo Cháves cuando se jugaba la mitad del segundo tiempo.

Pocos minutos después, al 71’, Braulio “Pollito” Solís marcó el descuento blanquiazul (2-1). A pesar del esfuerzo cartaginés, la tablilla no se movió más y el triunfo se quedó del lado celeste; sin embargo, ese día ganó en disciplina el cuadro de la Vieja Metrópoli con este hecho tan peculiar, como fue solicitarle al árbitro la expulsión de un propio compañero de equipo.

Cartaginés 1944
“Polón” Aguilar (de pie al extremo izquierdo) solicitó al árbitro la expulsión de su compañero Ubaldo Cháves (de pie al extremo derecho), en un juego de Primeras en el torneo de 1943. Foto: Cortesía de Memoria Gráfica del CS Cartaginés.
Anuncios

Prohibido el boxeo en Costa Rica

Luis Portela
Luis Portela, boxeador tico de antaño. Marcó época en los años 20s y 30s.

Estamos acostumbrados a todo tipo de deportes en este siglo XXI; pero hace cien años era distinto, no todos tenían cabida. Entre ellos el pugilismo.

Para nadie es un secreto que el boxeo evolucionó con los años para desprenderse un poco de aquella imagen de actividad grotesca, poco reglamentada, la cual tenía una buena cuota de verdad.

En 1914 se prohibió la práctica del boxeo en Costa Rica por considerársele “salvaje”. A partir de ese entonces las peleas se desarrollaron poco, muchas veces de forma clandestina, especialmente en San José.

En 1931 se levanta toda prohibición y el box renace. Para 1932, cuando se había establecido la Comisión Nacional de Boxeo y el presidente era el doctor Carlos Manuel Fernández, había unos cuarenta boxeadores en diferentes pesos, entre los que destacaban:

Peso semi pesado: Miguel Ángel Chavarría (turrialbeño que llegó a ser jugador de Alajuelense), Claudio Mora y Wálter Farrer.

Peso mediano: Gabriel Rodríguez y Augusto Jiménez.

Juan José Bolaños 1932
Juan José Bolaños, hermano de los excelentes futbolistas Óscar y Hernán. Él prefirió el box y se fue a Estados Unidos para graduarse como ingeniero en 1932.

Peso wélter: Luis Portela, Pedro Alegría, Kid Landford, Manuel Láscarez, Héctor Bonilla, Alfonso Binda, Claudio Campos, Vicente Lemaire y Juan José Bolaños.

Peso liviano: Luis Ramos, José “Lámpara” Saborío, Franklin Muñoz, Kid Puerto Rico, Fernando Zamora, Leonard Clark, Kid Volcano, Vicente Cruz, Kid Trolero, Félix Moreno y José Fallas.

Peso pluma: Santiago Álvarez, Jaime Muñoz, Carlos Alvarado, Eddie Madrigal, Manuel Leandro y Antonio Luna.

Peso gallo: Johnny Orfila y Fernando Núñez.

Peso mosca: Tony Mena, Antonio Loaiza, Álvaro Hernández, Alberto Gómez, Willie Borges y Gonzalo “Kid” Morales.

Otros pugilistas que figuraban: Atilio Villanchini, Kid Montoya, Alberto Gómez, Kid Pegope, Claudio Mora, Carlos Gutiérrez y José Freer, entre algunos otros. Ellos le dieron nuevamente vida al pugilato costarricense. Vinieron boxeadores extranjeros para medirse a los ticos; aunque el Gobierno prohibió en 1933 y por un tiempo, el ingreso de pugilistas foráneos.

Eduardo Garnier fue un gran impulsor y como voz respetada en el país luchó por la aprobación de la práctica boxística que encontró en recintos como el Gimnasio Olimpia, el Teatro Moderno  y el Burlesco, puntos donde realizar los encuentros.

Aunque hoy podamos sorprendernos, el boxeo sufrió un período de veto en este país; pero regresó en 1931 para quedarse.