Categoría: Marzo 2016

Dirigió a la Selección Nacional y nunca perdió

DT Rogelio Rojas
Rogelio Rojas (izquierda) dirigió a Costa Rica en ocho partidos y no perdió. La fotografía es de 1968 mientras lo entrevistaba el periodista Luis Cartín.

La función de Seleccionador Nacional es un puesto apetecido, aunque siempre se está en la mira de todos. Llegar a dirigir a la Selección es un orgullo; pero hacerlo sin perder un solo partido es algo que cualquier entrenador desea.

En 1968, el húngaro-brasileño Américo Brunner dirigía a la Tricolor; sin embargo, su estilo directo, el querer imponer disciplina hasta en los entrenamientos, le generó anticuerpos, al punto de que hasta para ir a entrenar los futbolistas ponían como justificación para ausentarse, sus trabajos; claro, cuando había alguna gira al extranjero, ese “impedimento” desaparecía por obra de magia. En fin, Brunner fue cesado sin que mediase verdaderamente alguna justificación futbolística para ello.

El sustituto de Brunner fue el nacional Rodolfo Ulloa Antillón; quien por motivos laborales en el Banco de Costa Rica no podía viajar a Colombia y el Caribe donde ya había una gira contratada, se decidió 24 horas después del nombramiento de Ulloa, designar como interino a Rogelio Rojas.

Rojas no poseía historial como jugador de Primera División; aunque en 1959 había dirigido a una Selección Aficionada. Su carrera como DT incluía pasos por Alajuelense, Orión FC y Gimnástica Española. También trabajó por varios años como profesor de Educación de Física en el Colegio Saint Francis donde llegó a instruir al goleador alajuelense Errol Daniels.

El debut para Rojas vino el 22 de septiembre de 1968 ante la Selección de Colombia en Barranquilla, partido que acabó 1 a 1. Luego ante el Atlético Júnior colombiano (ganó 4-1), el Galicia de Venezuela (2-2), el Deportivo Italia venezolano (triunfó 5-1), el Deportivo Canarias (2-2), la Selección de Antillas Holandesas (1-1), el Estrella de Aruba (venció 3-2) y finalmente el Atlético Nacional de Medellín colombiano (ganó 1-0). Al final de la gira la “Sele”, bajo las órdenes de Rojas, sumó 4 victorias, 4 empates y ninguna derrota, con 19 goles anotados y 10 encajados.

El grupo de esa exitosa gira tuvo a los arqueros Rodolfo Umaña (Saprissa) y Didier Gutiérrez (Puntarenas), a los defensas Alfonso Estupiñán (Puntarenas), Carlos Luis “Cabicho” Elizondo (Cartaginés), Wálter Elizondo (Saprissa), Álvaro McDonald (Herediano) y Álvaro Arriola (Uruguay); los medios Luis Chacón (Saprissa), Juan José Gámez (Alajuelense), Heriberto Rojas (Saprissa) y  Víctor Palomino Calvo (Alajuelense); los delanteros Walford “Wally” Waughns (Cartaginés), Francisco “Chico” Hernández (Saprissa), Gerardo Salazar (Turrialba), Roy Sáenz (Barrio México), Errol Daniels (Alajuelense), Eduardo “Flaco” Chavarría (Saprissa), Reinaldo Mullings (Limón), Héctor “Macho” Coto (Cartaginés) y Leonel Hernández (Cartaginés). El DT Rogelio Rojas, asistido por José Joaquín “Pachico” García, el médico Dr. Fermín Meléndez, el masajista Edwin García y los delegados J. R. Cordero Croceri y Ernesto Marín.

La Selección, ya sin Rojas, volvió a escena en un partido internacional el 7 de noviembre de 1968, en un amistoso jugado en el Estadio Nacional ante el equipo Ferroviaria de Sao Paulo, con victoria brasileña 1-2.

Al menos le quedó a don Rogelio Rojas el mérito y el recuerdo grato de haberse ido invicto del conjunto patrio.

Selección 1968 en gira
La Selección Nacional que realizó una gira por Colombia, Venezuela y Antillas Holandesas en 1968. Bajo las órdenes de Rogelio Rojas no perdió. Fotografía de Costa Rica Retro Fútbol.

El viaje más atropellado de la Tricolor al Caribe

Viajar el mismo día del partido a Curazao le costó a la Selección Nacional seguir con vida en su camino hacia la Copa del Mundo de Chile 1962, un error craso de la Federación que caló hondo entre la afición y la organización del fútbol nacional.

A la fase de final de la eliminatoria de nuestra zona, clasificaron Costa Rica, México y las Antillas Holandesas.

Selección 1961
La Selección Nacional en 1961.

La Tricolor tuvo sus dos primeros partidos de local en marzo de 1961, derrotando 1 a 0 a México (por primera vez en la historia) y luego sin vacilaciones 6 a 0 a las Antillas Holandesas. En abril fue el turno de los aztecas que se impusieron 7 a 0 a los antillanos y 4 a 1 a los ticos. Hasta ese momento, costarricenses y mexicanos tenían cuatro puntos cada uno, por lo tanto, los dos partidos de ambos en Curazao decidirían quién ganaría el boleto de esta zona para disputar el repechaje ante Paraguay finalmente por un boleto al Mundial Chile 1962.

A Costa Rica le correspondió jugar primero en el Caribe, el domingo 23 de abril de 1961. Sería esta visita, en el papel, no complicada, la que depararía uno de los sinsabores más grandes para nuestro país rumbo a los mundiales. En un afán por economizar gastos de hospedaje y otros rubros, la Federación optó por viajar a Curazao el día sábado, apenas un día antes del partido y no como se esperaba, jueves o viernes.

En primera instancia, la Tricolor saldría del Aeropuerto El Coco (La Sabana), el sábado a las 2:30 p.m., luego el vuelo se retrasó para las 4 p.m.; pero finalmente pasadas las 5:30 p.m., se canceló por motivo de “fuerza mayor”. La “Sele” quedaba al garete.

Todos fueron enviados a sus casas y se ordenó que ese mismo sábado se reunieran en el Hotel Costa Rica a las 9 de la noche. A esa hora llegaron los futbolistas. Pasadas las 11 p.m. los muchachos tomaron un breve descanso, pues a las 3 a.m. del domingo fueron llevados al aeropuerto. El partido era a las 4:30 p.m. hora de Curazao.

Desayuno ligero y al fin el avión tomó vuelo a las 5:45 a.m., primero haciendo escala en Panamá y de ahí a Curazao, lugar al que arribaron al ser las 2:15 p.m. hora caribeña, después el trámite de aduanas para llegar a almorzar al Hotel Park a la 3 p.m. hora local, a menos de dos horas de iniciar el juego.

A las 4 p.m. salieron del hotel con uniforme y tacos puestos, rumbo al Estadio Rif de Willemstad, cuya superficie era más bien una cancha de arena.

El árbitro del partido era el venezolano Isidoro Trapone López y como asistentes José Antonio Sundheim de Colombia y Zacarías Munguelli de Curazao. A Costa Rica la dirigía el español Eduardo Toba Muiño quien fue criticado por la alineación al dejar fuera Mario “Catato” Cordero, Carlos “Cuca” Herrera y a Juan Ulloa, principalmente.

El grupo que salió al campo fue: Mario “Flaco” Pérez, Álvaro Cháves, Édgar Quesada, Álvaro McDonald, Carlos “Cayaca” Marín, Marvin Rodríguez, Carlos Vivó Gobán, Danilo Montero, Jorge “Cuty” Monge, Manrique Quesada y Rigoberto “Feo” Rojas.

Danilo Arias Madrigal, del periódico La Nación escribió: “Un grupo de once muchachos, mal ubicados en el terreno de juego, trasnochados, mal alimentados, fatigados, se enfrentaba a un equipo deseoso de vengar un seis-cero…”.

El choque arrancó a las 4:45 pm. Las Antillas Holandesas fueron una tromba que arrasó a la Tricolor, propinándole dos golpes rápidos pero certeros con los tantos de Loran a los minutos 30 y 34. El arquero “Flaco” Pérez fue un valladar que impidió más anotaciones.

Después, silencio sepulcral rumbo al hotel; aunque en los días siguientes hubo chance de “ahogar las penas” con alguna que otra bebida en esta isla del Caribe, lo que fue también criticado por la prensa nacional. La Tricolor regresó hasta miércoles a suelo costarricense.

Costa Rica ocupaba que cayera México; pero los aztecas empataron 0 a 0 en Curazao, con lo cual, sumaron 5 puntos, dejando a Costa Rica con 4 y a las Antillas Holandesas con 3.

La eliminación caló profundo, se pidieron las cabezas de la Federación Nacional de Fútbol, las cuales fueron concedidas; pero eso acabó siendo muy poco consuelo.

Estadio Rif 3
El Estadio Rif en Willemstad, Curazao. En la actualidad un campo de béisbol; pero en 1961 ahí murieron las aspiraciones de Costa Rica por llegar al Mundial de Chile 1962.

Partido acaba por estallarse el único balón que había

balon desinfladoUna bola desinflada terminó un partido oficial de fútbol en el balompié costarricense, generando al mismo tiempo una disputa por los puntos de dicha contienda.

El domingo 30 de junio de 1929, la Federación Deportiva de Costa Rica fijó el inicio de los campeonatos de Segundas y Terceras Divisiones con un total de seis encuentros, entre ellos el de Liga Deportiva Alajuelense ante el Association de Santo Domingo, en la Plaza de Sport (Plaza Iglesias) de Alajuela, partido por el torneo de segundas fuerzas.

Por esos tiempos, la cantidad de implementos con que disponían los equipos era escasa, en ocasiones con costos se cumplían las necesidades básicas de los conjuntos de la Primera División.

Para el duelo entre alajuelenses y domingueños solo había una pelota. Con ese único esférico el juego dio inicio esa mañana. Al finalizar la etapa inicial, los erizos salieron con ventaja de un gol por cero.

Cumplido el descanso reglamentario, volvieron al campo Alajuelense y Santo Domingo; pero a los pocos minutos de reiniciado el cotejo, la bola no soportó el trajín de la reyerta y se estalló, ocasionando consecuentemente la suspensión del duelo.

El pequeño contratiempo se tornó en caos cuando el árbitro del partido, señor Antonio Hernández, solicitó otro balón y no había.

Los minutos pasaban sin conseguir una pelota en la Ciudad de Alajuela, generando la molestia de los heredianos, quienes, para cuando al fin se dispuso de otra redonda y ante el llamado del réferi, se negaron a jugar aduciendo que el grave incidente era culpa de los rojinegros y por ende, les debían dar los puntos. Así, sin más argumentos, el Association de Santo Domingo se marchó del campo.

En reunión de la Federación Deportiva del martes 2 de julio de 1929, el tema se tenía agendado; pero no se vio ya que el árbitro aún no había enviado su informe.

Una semana después, el martes 9 de julio de 1929, en una sesión concurrida, a la que asistieron los señores Moisés Vicenzi, como Presidente, José Pérez como secretario, los también federativos Fournier, Pérez Treasy, Van der Laat y Valerio, más los representantes de los clubes Gimnástica Española, La Libertad, Alajuelense, Atlántico, Association de Santo Domingo, Orión FC, CS México, La Unión de Tres Ríos, Juventud Atlántica, Herediano y Katharina, se definió el asunto.

Presentado el informe del árbitro Antonio Hernández, el cuerpo federativo falló en favor de la Liga Deportiva Alajuelense, al considerar que, además de que iba ganando el partido (1-0), el club que se rehusó a jugar, una vez conseguido un nuevo balón, fue el Santo Domingo y que por abandonar el partido, lo tenía perdido.

Este incidente, hoy impensable, generó que la Federación Deportiva tomara el acuerdo de obligar a los clubes que fueran locales, a disponer de al menos dos balones en buenas condiciones para responder a cualquier eventualidad.

Balon desinflado 20s
Una pelota estallada acabó un juego en 1929, al no haber más balones en Alajuela.

El partido que llevó 42 mil personas al Estadio Nacional

Clásico 3
El panameño Roberto Tyrrel (LDA) se cuelga de un balón durante el Clásico récord de 1971.

Un Clásico entre Alajuelense y Saprissa quebró todos los récords de asistencia y recaudación en el Estadio Nacional para un evento deportivo. Es más, aún la asistencia de público a ese partido, ha sido insuperable.

El duelo entre rojinegros y morados se dio con motivo de la cuarta vuelta del campeonato de 1971, el domingo 17 de octubre de ese mismo año.

La motivación para ambas aficiones fue más allá de observar el encuentro entre estos dos enconados rivales, pues la organización decidió rifar una casa entre los asistentes. La vivienda en la urbanización “El Porvenir” era amueblada, con tres dormitorios e incluía un televisor y una lavadora.

En lo deportivo, llamaba mucho la atención los duelos entre el morado Odir Jacques y el manudo Wálter Elizondo, además el del atacante alajuelense Roy Sáenz ante el josefino “Coco” Hernández.

Ese domingo 42.000 aficionados llenaron cada lugar del viejo Estadio Nacional. No cabía un alma más en el recinto de La Sabana. A primera hora empataron 2 a 2 el Rohrmoser y el Deportivo México. El plato fuerte era el Clásico. En la primera vuelta había ganado LDA 2-1, en la segunda empataron 1 a 1 y en la tercera triunfó Saprissa 3-2.

Clásico 2
Panorámica con la mitad del Estadio Nacional que muestra el lleno impresionante. LDA 0 Saprissa 0 1971.

Bajo la conducción del Ingeniero Luis Paulino Siles, acompañado por Eladio Sibaja y Hugo Corazzari, alajuelenses y morados se batieron en un choque de fuerzas muy equilibradas. Ambos equipos dieron todo de sí y hasta el pitazo final terminaron derrochando esfuerzo, a pesar del 0 a 0 en el marcador.

No fue una contienda muy vistosa, a pesar de las grandes expectativas que existían; pero sí pasó a la historia como el juego con más público en el Estadio Nacional con 42.000 espectadores que dejaron una recaudación récord de ₡337.067

Alajuelense jugó con Roberto Tyrrel; Alfonso Estupiñán, Wálter Elizondo, José María “Macho” Agüero, José Espinoza; Mario “Chalazo” Vega (Alfredo Piedra 46’) y Rolando Villalobos (William Quirós 65’); Juan José Gámez, Roy Sáenz, Óscar Cordero y Carlos Mejía.

Saprissa lo hizo con Juan Gutiérrez, Fernando Solano, Guillermo “Coco” Hernández, Heriberto Rojas y Luis Aguilar; Fernando “Príncipe” Hernández y Asdrúbal “Yuba” Paniagua; Edgar Marín, Odir Jacques, Hernán Morales y Jaime “Jimmy” Grant.

En cuanto al ganador, el boleto favorecido fue el de la serie 66-71, con el número 11691 de la localidad de sol, cuyo dueño fue el señor José Manuel Rodríguez Montoya de Alajuela, a quien los directivos alajuelenses Ramón Coll y Daniel Ordóñez le entregaron la escritura. El señor Rodríguez se llevó los muebles para su casa en Alajuela y la vivienda de la rifa la alquiló.

Desde entonces, ningún otro evento, futbolístico o no, llevó tanta gente al Estadio Nacional.

Clásico 5
Como los demás sectores, el lado Oeste repleto de aficionados en el Clásico de 1971.