Categoría: Septiembre 2015

Una revelación “Sagrada” al terminar la Primera Vuelta

Acabó la primera vuelta y con la sorpresa de todos, el pequeño equipo josefino de Sagrada Familia dio la campanada en 1983.

El campeonato de ese año se jugó entre diez clubes; por lo que cada vuelta se componía de nueve partidos para cada representación.

Sagrada Familia, que había llegado a la Primera División un año antes, fue fraguando victorias y algunos empates que lo condujeron a la cima y a ocupar un espacio en las portadas de los diarios.

Eso sí, en la última fecha de la primera vuelta le tocó defender su invicto en el Estadio “Lito” Pérez ante el Municipal Puntarenas. El domingo 24 de abril de 1983, la escuadra capitalina dejó su racha sin perder en la “Olla Mágica”, al caer 2-0 con tantos de Danilo Anderson al 42’ y de Gerardo Gutiérrez al 55’. El primero anotado al portero estelar sagradeño, Daniel Brenes, que atajó en la inicial, mientras la segunda diana al novel Jorge Arturo Hidalgo que había entrado de cambio en el intermedio.

Jorge
Jorge “Pavas” Alfaro despeja un balón ante la mirada de Julio César Bustos y el asedio del porteño Danilo Anderson. Sagrada Familia vs Mun. Puntarenas en 1983.

La derrota no le arrebató el primer lugar a los rojiblancos al finalizar su récord con 6 victorias, 2 empates y solo esa pérdida en el Puerto del Pacífico, con 11 goles anotados y 6 recibidos. La tabla de la primera rueda acabó con Sagrada Familia, líder con 14 puntos, seguido por Alajuelense 13, Limón 11, Municipal San José 10, San Ramón 10, Municipal Puntarenas 9, San Carlos y Saprissa 8, Herediano 6 y de colero El Carmen de Alajuela con un punto.

Fue una primera rueda casi perfecta para los capitalinos, que tuvieron en esos primeros nueve juegos como principal artillero a Jorge Arturo Picado con 4 tantos.

El perder en Puntarenas no amilanó al equipo que continuó su buena marcha en las restantes tres vueltas, sumando en total 41 puntos, hasta meterse en la pentagonal y quedar muy cerca de alcanzar la final. Incluso luego su honrosa posición le permitió jugar el Torneo de Clubes Campeones y Subcampeones de la Concacaf.

Bajo el mando de Leroy Sherrier Lewis, algunos de los miembros de ese plantel eran Daniel Brenes, Jorge Arturo Hidalgo, César Hines, Julio César Bustos, Carlos Solano, Jorge Arturo Picado, Mario Arce, Luis “Wichi” García, Jorge “Pavas” Alfaro, Marco Tulio Hidalgo, José Joaquín Matamoros, Luis Bonilla, José Contreras, Luis Mejías, Claudio Franco Benavides y Miguel Segura.

Sagrada Familia se mantuvo en Primera hasta 1986, volvió ascender en 1994; pero en 1995 descendió a la Segunda División para no regresar a la máxima categoría. En la actualidad, el club se encuentra en LINAFA (Tercera División).

A pesar de que en las últimas dos décadas han soplado aires de desolación por la institución de los barrios del Sur de la capital, en 1983 fueron la revelación del torneo ganando la primera vuelta.

De izquierda a derecha en Sagrada Familia: César Hines, Daniel Brenes, Mario Arce, Julio César Bustos, Carlos Solano, Luis
De izquierda a derecha en Sagrada Familia: César Hines, Daniel Brenes, Mario Arce, Julio César Bustos, Carlos Solano, Luis “Wichi” García, Jorge “Pavas” Alfaro, Jorge Arturo Picado, Marco Tulio Hidalgo, Jose Joaquín Matamoros y Luis Bonilla. 1983.
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Delantero tico mete 7 goles en un partido y lo quiebran

Si anotar un gol en un encuentro de fútbol es ya motivo suficiente de júbilo, marcar siete no tiene parangón; pero sufrir una fractura en el mismo juego es como visitar el paraíso y el averno en solo minutos.

Esa experiencia ambivalente la vivió Alejando Morera Soto, “El Mago del Balón”, en El Salvador el domingo 3 de noviembre de 1929; pero no actuando para la Liga Deportiva Alajuelense, sino para el Club Sport Herediano.

La historia inicia a finales de octubre cuando el “Team Florense” viajó a tierras salvadoreñas para cumplir con una temporada internacional de encuentros amistosos. Entre los refuerzos que llevaron los rojiamarillos, estaba Morera Soto.

Ya en suelo cuscatleco las cosas se pusieron a tono para los heredianos, goleando 8-0 y 11-1 en los dos primeros encuentros, con 9 goles anotados por el juvenil ariete manudo.

El tercer partido fue ante el club Hércules, campeón salvadoreño, el 3 de noviembre de 1929, a las 3 de la tarde en San Salvador.

Comenzó el choque y con él una lluvia de anotaciones en el campo de juego. Alejandro Morera volvió a ratificar su poderío goleador al marcar nada más y nada menos que la “módica” cantidad de 7 en el triunfo de 11-0.

Sin embargo, cuando “Jandro” se disponía a marcar el octavo, sufrió una entrada brusca de un salvadoreño que le quebró tibia y peroné. Una lesión deplorable para el joven atacante tico de 20 años en ese momento.

Un cable de San Salvador informó: “En el juego de ayer resultaron lesionados levemente Michaud y Alvarado. Morera, el famoso delantero centro, sufrió serias lesiones que obligaron su traslado al Hospital”.

El capitán del Herediano, Eladio Rosabal Cordero, informó al Alajuelense sobre lo acontecido, con este telegrama: “Fractura Morera muy favorable. Médicos confían quedará perfectamente en breve. Magnífica asistencia. Mejora notablemente. Comuníquelo familia. –Rosabal.”

La lesión sacó a Morera de la gira, la cual continuaron los florenses con más triunfos aplastantes.

Pasaron siete meses para que el “Emperador del Fútbol” como fue bautizado en 1931 en México, regresara a las canchas. Lo hizo la mañana del domingo 1 de junio de 1930, en el Estadio Nacional. Ese día actuaron el Orión FC y Liga Deportiva Alajuelense.

El retorno a la acción para Morera no podía ser de otra forma que anotándole de cabeza al meta de los orionistas, “Wicho” Fournier, para abrir el marcador. Ese día, “El Mago del Balón” señaló dos tantos, en el triunfo de los erizos 3-2 sobre el “Equipo de la Constelación”.

Cabe resaltar que la marca de 7 goles en un mismo partido, no ha sido igualada por ningún otro jugador costarricense en partidos internacionales ni tampoco en la Primera División.

Seguramente un día que quedó en la memoria de Alejandro Morera Soto, por lo amargo de la lesión; pero también por lo excepcional de anotar esa cantidad tantos.

Alejandro Morera, "El Mago del Balón" anotó 7 goles en un solo partido en 1929 y en el mismo juego lo quebraron. La fotografía es de 1930.
Alejandro Morera, “El Mago del Balón” anotó 7 goles en un solo partido en 1929 y en el mismo juego lo quebraron. La fotografía es de 1930.

Público no devuelve un balón y LDA pasa a ser líder

En el Estadio Ricardo Saprissa de San Juan de Tibás, aunque en un partido entre Liga Deportiva Alajuelense y San Carlos, siendo el cuadro rojinegro local, sucedería un hecho bastante curioso la noche del miércoles 19 de noviembre de 1980.

La primera parte del cotejo vio cómo un cabezazo de Álvaro Solano al 23’, tras centro de Rafael Ángel Hidalgo, vencía la resistencia del arquero norteño Elmer Picado.

En el segundo tiempo, los sancarleños hicieron lo suyo, poniendo en aprietos a los erizos; sin embargo, la diferencia de 1-0 seguía favoreciendo a los de la “Ciudad de los Mangos”.

Al minuto 83 un balón a las gradas del costado norte del reducto morado, no fue devuelto más por los aficionados presentes, algo que había estado sucediendo en los últimos minutos.

El árbitro del compromiso, el Ingeniero Luis Paulino Siles, tomó la sorprendente decisión de dar por acabado el juego con ese 1-0, ante la protesta lógica de San Carlos porque aún no se llegaba al minuto noventa. Algún aficionado rojinegro consideró que el suvenir no se regresaba más al campo.

Los “Diablos Rojos” permanecieron en la gramilla como señal de disconformidad, no queriendo abandonar el terreno de juego; pero no hubo marcha atrás por parte de Siles.

El Tribunal de Penas de la Fedefútbol analizó el tema y de primera entrada no le dio los dos puntos a LDA; aunque sancionó con un mes sin nombramientos al juez del partido, quien justificó su accionar aduciendo que ya lo había advertido y que el balón retenido en las graderías, era algo que estaba sucediendo de forma reiterada al cierre del choque.

Días más tarde, el Comité de Competición manifestó que no era necesario jugar los siete minutos restantes; no obstante, el Comité Director de la Federación, ante apelación de San Carlos, dispuso disputar esos polémicos pocos minutos el 17 de diciembre de 1980, también en Tibás, como preliminar de la final de Segunda División entre el Yuba Paniagua y el Municipal San José.

Los sancarleños decididos a conseguir el empate, salieron con todo; mas no pudieron ante una Liga replegada, dejando transcurrir los minutos.

El 1-0 no se movió y Alajuelense pasó al primer lugar con 42 puntos en ese momento, merced a ese resultado.

Los actores de ese día fueron en la Liga: Alejandro González; Nelson Bastos, William Jiménez, Freddy Méndez y Mario Barrantes; Carlos Alberto Ugalde, Álvaro Solano (Ronald Ureña) y Rodolfo Mills; Rafael Ángel Hidalgo, Jorge Chévez y Carlos Torres. DT: Iván Mraz.

Por San Carlos lo hicieron Elmer Picado, Julio César Bustos, Jorge “Matapín” Ramírez, Juan Diego Ulate y Jorge Bermúdez; Juan Pablo Chacón (Rolando Villalobos), Enrique Chacón y Róger Flores; Cayetano Alfaro, José Cubero (Camacho) y Luis “Wiche” García. DT: Álvaro McDonald.

Tres meses más tarde los manudos salieron campeones; pero esa vez, con la “manita” de algunos aficionados, lograron amarrar un triunfo importante y forzaron una decisión arbitral bastante singular, contra un rival durísimo en el torneo, que por cierto acabó en un honroso tercer lugar.

El arquero norteño Elmer Picado sale a rechazar un balón pretendido por el alajuelense Álvaro Solano en un partido de 1980, que terminó antes de tiempo porque el público en las gradas no devolvió más el balón.
El arquero sancarleño, Elmer Picado, sale a rechazar un balón pretendido por el alajuelense Álvaro Solano en un partido de 1980, que terminó antes de tiempo porque el público en las gradas no devolvió más el balón.

El fútbol en las fiestas patrias de 1899

El viernes 15 de septiembre de 1899, en la conmemoración del 78 aniversario de la emancipación política de nuestro país, tuvo lugar un encuentro de fútbol en La Sabana, uno de los primeros de los que se tenga conocimiento.

Las fiestas de independencia agregaron fútbol esa vez, una entretención bastante nueva para la naciente afición costarricense por este deporte.

A partir de 1899 el fútbol comenzó a formar parte de las celebraciones de independencia en Costa Rica.
A partir de 1899 el fútbol comenzó a formar parte de las celebraciones de independencia en Costa Rica.

Los equipos que se conformaron fueron “El Costarricense” y “El Extranjero”, el primero compuesto por ticos y el segundo por foráneos, como sus nombres lo indican.

El periódico “La Prensa Libre” así informó lo concerniente a este compromiso: “…Hoy habrá un match en la Sabana, y sería magnífico que las personas que aún no se han iniciado en esos ejercicios, se decidieran á tomar parte en ellos, para que con frecuencia tengamos diversiones tan útiles como la que hoy se prepara.”

A las 8:30 am en La Sabana inició la contienda entre costarricenses y extranjeros. Los ticos formaron con Alberto Brenes (Capitán), Óscar Pinto, Gonzalo Quirós, Enrique Brenes, Arturo Brenes, Guillermo Montealegre, Mariano Montealegre, Jaime Carranza, Carlos Millet, Juan Montealegre y Roberto Pinto.

Por su parte, los foráneos, eso sí, residentes en nuestro país, lo hicieron con: R. Johnston (Capitán), C. White, G. Riotte, J. Fenton, J. Harbottle, R. Baird, E. Jenkins, J. Phillips, T. Richards, B. Baldroin y D. White.

Como árbitro de la contienda estuvo el Dr. H. Pirie. Domingos anteriores algunos de esos jugadores estuvieron en La Sabana realizando algunas prácticas.

El público asistente, que fue numeroso, pudo apreciar a algunos de los que serían los primeros institutores del fútbol en Costa Rica, aunque había sido en 1876, según algunas otras versiones, cuando se pateó por primera vez un balón por estos lares.

Al final de la brega, El Costarricense se dejó la victoria dos goles por uno. A los ganadores posteriormente les fueron entregadas once medallas de oro.

Conforme pasaron los años, un buen encuentro de fútbol pasó a ser parte tradicional del programa de celebración de las fiestas cívicas.

Esa mañana de aquel lejano 1899, ¡hace nada más y nada menos que 116 años!, se disfrutó de una manera diferente la independencia en el “Llano de Mata Redonda” que se convirtió de inmediato en el sitio por excelencia para la práctica deportiva.

El Club Sport Costarricense en 1905, uno de los equipos pioneros de nuestro balompié.
El Club Sport Costarricense en 1905, uno de los equipos pioneros de nuestro balompié.

Circo impide un juego entre alajuelenses y tibaseños

La instalación de un circo le jugó una mala pasada a un partido de campeonato en la Ciudad de Alajuela; pues a la llegada de los equipos no había espacio para realizar el cotejo.

Para el domingo 8 de noviembre de 1925, estaba previsto el compromiso de Segundas Divisiones, entre la Liga Deportiva Alajuelense y el Club Sport Independencia de Tibás. El escenario sería el habitual por esa época en la ciudad eriza: La Plaza de Sport (Plaza Iglesias).

El choque había despertado interés en Alajuela, porque los dos clubes marchaban en la parte alta de la tabla de posiciones, en torneos donde era campeón el de más puntos. No obstante, los manudos venían de caer en casa 4-7 ante el Costa Rica y los tibaseños de ganar 0-6 a la Juventud Mata Redonda.

Por esos mismos días el circo extranjero “Toni” visitaba nuestro país, traído por un empresario de apellido Padilla. Un entretenimiento que gustaba mucho a los costarricenses de esos años.

Como parte de su tour, los encargados de la actividad circense decidieron darse la vuelta por Alajuela y qué mejor que instalarse en un punto concurrido y con espacio como la Plaza Iglesias.

El día del juego, programado por la Liga Nacional a las doce del mediodía, arribaron los equipos y el árbitro Enrique Sancho, con la gran sorpresa de que en la plaza había instalado un circo, ocupando el terreno de juego.

Entre reclamos de los alajuelenses que alegaron haber alertado a la Liga y de los tibaseños que de inmediato pidieron los puntos, al considerar que ya habían ido hasta Alajuela y no les correspondía regresar, el juez Sancho tomó la única decisión que podía: Posponer el partido.

La brasa final quedó en manos de la federación que ordenó la reprogramación del duelo para el mes de diciembre.

Entre los que integraban al Alajuelense en 1925 en Segunda División estaban: Manuel A. Ortíz, Alberto Porras, Pedro Soto, Jorge J. Padilla, Armando Blanco, Gilberto López, Ricardo Fournier, Arístides Fernández, Víctor Gutiérrez, Franklin Mórux, Ismael Gutiérrez, Eriberto Chavarría, Víctor Chavarría, Carlos Bastos, Enrique Solera, Víctor Morera, Francisco Chacón, Reinaldo Ulloa, C. Castro, Armando Blanco y Francisco Álvarez.

El CS Independencia, que jugaba en la cancha de San Juan de Tibás, estuvo conformado por Fausto Rodríguez, Porfirio Rojas, Enrique Salas, Trinidad Montero, Enrique Araya, Fulgencio Montero, Juan Bautista Vargas, Víctor M. Portuguéz, Alejandro Rodríguez, Rafael Sánchez, Joaquín B. Córdoba, Gonzalo Rojas, Juan Rafael Rodríguez, Víctor Manuel Rodríguez, Miguel Ángel Cartín, Jesús García, Santiago Cháves, H. Soto, Francisco Rodríguez, Porfirio Rojas y Vidal Piedra.

A pesar del desaguisado del circo, eso no fue impedimento para que más adelante en el torneo y de forma invicta, el CS Independencia de Tibás se proclamara Campeón de Segundas Divisiones y jugara en la Primera División de 1926, aunque no logró terminar este último campeonato en mención.

Lo cierto del caso, es que las maromas y algunas suertes circenses gambetearon esa vez al fútbol en Alajuela.

Imagen ilustrativa de un circo en 1925. Ese mismo año un juego de Segunda División en Costa Rica no se pudo jugar por estar ocupada la Plaza Iglesias en Alajuela por esta actividad.
Imagen ilustrativa de un circo en 1925. Ese mismo año, un juego de Segunda División en Costa Rica no se pudo jugar por estar ocupada la Plaza Iglesias en Alajuela por esta actividad.

La peor racha sin gol de la Selección Mayor

Sequía de goles experimenta la Tricolor en 2015 y tras el 0-1 ante Brasil, estamos a un solo juego de igualar la peor marca sin anotar de la historia, que es de 4 encuentros sin horadar la portería rival.

Ese desierto de anotaciones se produjo entre 1980 y 1983. Se combinaron los dos últimos encuentros del fallido proceso eliminatorio hacia España 82, más dos choques amistosos ante México.

El inicio de esa seguidilla negativa fue en casa el 26 de noviembre de 1980, en el Estadio Ricardo Saprissa, cuando Guatemala goleó a la Tricolor 0-3, con tantos de Selvin Pennant, Julio Gómez y Óscar “La Coneja” Sánchez. Ese día ni de penal se pudo vencer la resistencia del arquero Ricardo Jerez, pues incluso William Jiménez erró un lanzamiento desde los once metros, estrellándolo en el vertical derecho de la portería chapina.

Después de izar la bandera de la eliminación con la derrota frente a los guatemaltecos, vino el último compromiso frente a El Salvador, el 10 de diciembre de 1980, también en Tibás. Un partido de pocas emociones que terminó con un pálido 0 a 0, sin poder anotarle al juvenil guardameta salvadoreño Luis Guevara (16 años en ese momento).

En 1981 y 1982 no tuvo partidos la Selección Nacional.

El 15 de marzo de 1983 el rival fue México, manejado por el serbio Velibor “Bora” Milutinovic; pero ni con el apoyo de 10.000 aficionados en el Estadio Nacional logró “La Sele” anotar y terminó mordiendo el polvo con el tanto de Javier “Vasco” Aguirre, mientras la valla del arquero Pablo Larios se mantuvo virgen.

La vuelta de ese par de amistosos se disputó una semana después en el Estadio Azteca. A pesar de un buen primer tiempo tico, los mexicanos terminaron imponiéndose con el tanto de Ricardo Márquez, al tiempo que la portería de Marco Antonio “El Chato” Ferreira tampoco sufrió anotación.

Sin embargo, la seguidilla nefasta sin tantos acabó el 11 de mayo de 1983, en el Estadio Tiburcio Carias de Tegucigalpa, Honduras. Al minuto 75’ el defensa Mainor Alpízar sacó un remate potente que no pudo contener el arquero catracho Dagoberto Tejada y cuyo rebote fue convertido en gol por el extremo derecho Guillermo Guardia para que Costa Rica triunfara en suelo hondureño, luego de doce años, 0-1.

De forma coincidente, Honduras era el último rival al que Costa Rica le había anotado, el 16 de noviembre de 1980 (1-1), también en Tegucigalpa, con diana de Omar Morera.

En resumen, pasaron dos años, cinco meses y veinticinco días entre un gol y otro. En otras palabras, la Selección permaneció 491 minutos sin poder celebrar un gol ante sus rivales.

Honduras 1 Costa Rica 1 en 1980, partido jugado en Tegucigalpa. Fotografía del gol de Omar Morera. Ahí inició una racha de 491 minutos sin gol para la Tricolor, la peor de su historia.
Honduras 1 Costa Rica 1 en 1980, partido jugado en Tegucigalpa. Fotografía del gol de Omar Morera. Ahí inició una racha de 491 minutos sin gol para la Tricolor, la peor de su historia.

El día que Costa Rica bailó y goleó a Brasil

La cancha del Estadio Nacional fue testigo de la victoria más importante del fútbol costarricense en casi cuarenta años de Selección, el jueves 10 de marzo de 1960, cuando la Tricolor goleó 3-0 a su similar de Brasil, con motivo del III Campeonato Panamericano de Fútbol.

En ese tiempo la Confederación Panamericana de Fútbol, entidad que buscaba agrupar a los países de las tres Américas, organizó el evento en San José, con la participación de los locales, Brasil, Argentina y México. Los equipos se hospedaron en el Hotel Balmoral.

Para ese 10 de marzo, se pactó la segunda fecha con los partidos México-Argentina a las 6:30 pm y Costa Rica vs Brasil a las 8:30 pm.

En la primera jornada, Brasil igualó 2-2 con México y los nuestros empataron 0-0 frente a Argentina, un excelente resultado para los ticos considerando la fortaleza de los albicelestes. El día previo al juego los brasileños entrenaron y se divirtieron en el Balneario de Ojo de Agua, posiblemente despreocupados del rival de turno.

Y llegó el jueves. Unos 25 mil aficionados compraron los boletos para ver a la “Canarinha” que hacía dos años ganó la Copa del Mundo en Suecia; aunque para esta cita se envió a una Selección de Río Grande do Sul, tomando como base al Gremio de Porto Alegre. Esa región era considerada, después de Sao Paulo y Río de Janeiro, como de las más potentes en el país de la samba.

Las entradas se fijaron en 50 colones en palco, 25 colones para sombra numerada, 12 colones en sombra corriente y sol en 6 colones.

Los equipos ingresaron al campo, la Tricolor de blanco y azul, mientras los brasileños con la “Verdeamarella” y pantaloneta azul. El árbitro argentino Luis Antonio Ventre, acompañado en las bandas por Juan Soto de Costa Rica y Arturo Vilariño de Brasil, dio la orden de inicio.

Desde el comienzo se vio a un conjunto costarricense decidido a no ser presa del rival ni de los nervios. Ante el delirio de miles de espectadores, Guillermo “Memo” Valenciano abrió la cuenta al minuto 15.

Todavía no repuestos los sudamericanos, Édgar Quesada colocó el 2-0 al 27’, ante las miradas incrédulas de propios y extraños en el Estadio Nacional y ante la sorpresa de quienes seguían el partido por Radio Atenea, en la voz de Danilo Arias Madrigal en sus casas. El primer tiempo terminó con la ventaja costarricense de 2 a 0.

En la complementaria la actitud de los nuestros fue la misma, jugar de tú a tú. Rigoberto “Feo” Rojas, que ese día fue el más lindo para la afición tica, logró el histórico 3-0 sobre el minuto 77. Brasil lo intentó pero la muralla llamada Hernán Alvarado, defendiendo la portería local, no pudo ser vulnerada.

Bajo el mando del uruguayo Rubén Amorín, la Tricolor actuó con Hernán Alvarado; Manuel “Manelo” Villalobos, Alex Sánchez, Giovanni Rodríguez, Marco Tulio Quirós, Marvin Rodríguez (Cap.), Édgar Quesada, Rigoberto “Feo” Rojas, Guillermo “Memo” Valenciano, Rubén Jiménez (lo suplió Juan Ulloa por lesión en el 2T) y Jorge “Cuty” Monge.

Brasil, conducida por el técnico Oswaldo Azzarini Rolla “Foguinho”, lo hizo con Irno, Soligo, Aírton, Enio Rodrígues (Cap.) (Ortuño), Élton, Calvet, Marino, Alfeu, Gessi (Ivo Diogo), Mílton Kuelle (Mengálvio) y Jurandir.

Las estadísticas también reflejaron lo que fue el buen desempeño de los costarricenses. En tiros directos 7 centroamericanos y 6 brasileños, remates desviados 8-5, tiros de esquina 8-8, fueras de juego 8-5 y faltas 24-15.

De labor silenciosa aunque fructífera en el plano físico esa noche, estuvieron Rodrigo Leiva, como Preparador Físico e Ismael “Melo” Quesada en calidad de masajista de la Selección. En el plano económico la Federación Costarricense de Fútbol recaudó 185.000 colones.

Después de la sonada victoria, Costa Rica se convirtió en firme candidata a dejarse el Campeonato Panamericano y obtener el lindo trofeo del torneo, donado por la Canada Dry a través de su gerente Augusto Colombari; pero no fue así, pues como se jugaba a dos vueltas, la segunda fue un desastre para los nuestros.

No obstante, ese 3-0 sobre Brasil se convirtió en la campanada del campeonato. La única vez que Costa Rica doblegó y bailó al “Scratch do Ouro”, hace ya 55 años.

El guardameta Hernán Alvarado sale por un balón aéreo, mientras la pelota es pretendida por el brasileño Ivo Diogo. Ganó Costa Rica 3-0 en el III Panamericano de Fútbol jugado en San José, en 1960.
El guardameta Hernán Alvarado sale por un balón aéreo, mientras la pelota es pretendida por el brasileño Ivo Diogo. Ganó Costa Rica 3-0 en el III Panamericano de Fútbol jugado en San José, en 1960.