Futbolista hace historia al actuar en Primera y Segunda el mismo día

¿Se imaginan ustedes jugarse dos partidos oficiales de campeonato en divisiones diferentes el mismo día? Parece imposible; pero no, esto pasó en Costa Rica aunque hace ya un buen tiempo.

Nos remontamos a 1925, para ser exactos al 13 de septiembre. Ese domingo jugaron por el torneo de Segunda División, el Club Sport La Libertad y el Club Sport Colón.

El choque inició a las 9:15 am en el campo del Colón en La Sabana. Los encuentros en esa época eran de 70 minutos (dos tiempos de 35 minutos cada uno), con un descanso de 5 minutos.

Después de terminada la primera parte (9:50 am), el jugador liberto Miguel Ángel Ulloa, le hizo una petición particular al árbitro del partido Benjamín Herrera: Que antes de acabarse el segundo tiempo lo dejara retirarse de la cancha, porque tenía que irse a toda prisa a jugar el partido de Primeras entre el Club Sport La Libertad y Club Sport Herediano, el clásico de la época, que comenzaba a las 10 am.

En efecto, el juez Herrera no tuvo objeción, por lo que alrededor del minuto 10 del complemento de ese partido de Segundas (10:05 am), Ulloa salió a toda marcha con rumbo al Estadio Nacional.

Mientras tanto con una muy buena concurrencia de público en el máximo coliseo del fútbol tico, los dos grandes de ese entonces, La Libertad y el Herediano ya estaban sobre la gramilla.

El árbitro inglés Mr. Martel Marshall llamó a juego. La Libertad de blanco y negro y los florenses de azul y negro. Herediano completo; pero los josefinos formaban con sólo diez jugadores. Todavía no había llegado Miguel Ángel Ulloa. Se realizó la rifa de casas, ganando los blanquinegros, quienes escogieron atacar de Oeste a Este.

A las 10:03 am, el réferi británico dio la orden de inicio, tocando la pelota Claudio “Cayito” Arguedas.

El comenzar los decanos con diez elementos los debilitó al punto de pagar caro con el gol de Braulio Morales, al minuto siete.

Sin embargo, cuando el cronómetro señalaba doce minutos (10:15 am) y luego de atravesar a carrera limpia el “Llano de Mata Redonda”, al fin llegó Miguel Ángel Ulloa, quien de inmediato entró al campo, seguramente jadeando, pero con la ventaja de que ya venía uniformado.

En su reporte para La Nueva Prensa, el cronista ARZEL (Arnulfo Zeledón), escribió: “Estos aplausos fueron más atronadores cuando entró Miguel Ángel Ulloa a la cancha para completar el equipo blanco y negro (La Libertad) pues así los simpatizadores de este club tenían más esperanzas de triunfo.”

“Cayito” Arguedas señaló el dos a cero florense; pero el empuje de los libertos, ahora completos, los llevó primero al descuento, a través de Rafael Ángel “Macho” Madrigal para dejar el primer tiempo 2-1. Para la complementaria, La Libertad, logró la igualdad con un tanto de Juan Gobán, terminando la contienda 2 a 2.

Mientras en el partido de Segundas, La Libertad había empatado 1-1 con el Colón, marcador que supo aguantar a pesar de quedarse con un hombre menos tras la salida de Ulloa hacia el Estadio.

Así fue como Miguel Ángel Ulloa se jugó ese día dos partidos, uno en Segundas y otro en Primeras con La Libertad, una singularidad propia del pintoresco fútbol tico de hace noventa años.

Partido en las canchas de La Sabana, entre La Libertad y Herediano, a principios de los años 1920s.
Partido en la cancha del CS La Libertad en La Sabana, entre La Libertad y Herediano, a principios de los años 1920s, con el público y fotógrafos al borde del campo de juego.

Técnico costarricense tumba a golpes a árbitro en México

Noqueado. Así acabó el árbitro guatemalteco Rómulo Estrada por parte del director técnico herediano Mario Murillo en el Torneo de Clubes Campeones de la Concacaf.

La historia se remonta al domingo 29 de abril de 1962, en el partido entre las Chivas de Guadalajara y el Club Sport Herediano, efectuado en el Estadio Jalisco; por cierto la primera participación de los rojiamarillos en la Concacaf.

El partido comenzó accidentado pues el arquero florense Hernán Alvarado se luxó el hombro apenas al minuto 5, teniendo que salir del campo y dándole lugar al extremo derecho William Carpio, quien debió colocarse los guantes.

Con esa seria condicionante, los aztecas se lanzaron sobre el arco del improvisado portero costarricense sin poder anotar. El partido continuó con acciones ríspidas, entre ellas, la que generó la expulsión del nacional Óscar “Cuico” Bejarano y el mexicano Sevilla, por parte del árbitro de Guatemala, Rómulo Estrada.

El entrenador del Herediano, Mario Murillo, molesto con la labor del guatemalteco, ingresó al campo de juego, no precisamente con muy buenas intenciones cuando se jugaban 83 minutos de partido.

En su crónica del encuentro, el reportero mexicano Aurelio Cortés Díaz del diario “Occidental” de Jalisco escribió: “… los ticos dicen que el colegiado golpeó a Pantoja pero lo cierto es que los noventa kilos de Mario Murillo, como una catapulta, se lanzaron contra el flaquirucho chapín y en tanto que canta un gallo, lo dejaron noqueado… Se suspendió el encuentro durante 7 minutos, hubo muchas discusiones; entraron los enfermeros a ‘resucitar’ al árbitro y al final, con guardias de ‘honor’ salió Mario de la cancha y también lo tuvo que acompañar Bejarano con Sevilla. ”

Los rojiamarillos esa vez formaron con Hernán Alvarado, Álvaro Cháves, “Manelo” Villalobos y Álvaro McDonald; Carlos Marín, Carlos Pantoja, William Carpio, Manrique Quesada, Oscar “Cuico” Bejarano, Edgar Quesada y Juan Garita.

Por su parte de los rojiblancos lo hicieron con el “Tubo” Gómez; “Niño” Cuéllar, Sevilla, “Jamaicón” Villegas, “Pancho” Flores, Jasso, Francisco Jara, “Chava” Reyes, “Mellone” Gutiérrez, “Sabas” Ponce y Javier “Cabo” Valdivia, bajo la dirección de Javier de la Torre.

Al final, la victoria fue para el Guadalajara 2 a 0 con los goles de Salvador “Chava” Reyes; pero este partido de la Concacaf, tuvo más atención debido a la excelente actuación del meta improvisado Carpio y la noqueada al árbitro chapín.

Don Mario Murillo, fallecido en el 2012 y quien se caracterizó toda la vida por ser un herediano furibundo, demostró esa vez que era un hombre de armas tomar.

La nota positiva fue que el premio que tenían destinado los mexicanos para el mejor jugador suyo en el campo, se lo terminaron dando al nacional William Carpio por su extraordinaria, aunque imprevista, actuación en el arco.

El Herediano de 1962 que participó por primera en el Campeonato de Clubes Campeones de la Concacaf.
El Herediano de 1962 que participó por primera vez en el Campeonato de Clubes Campeones de la Concacaf.

Cartaginés sin apoyo federativo para jugar ante Argentina

En una de las decisiones más absurdas tomadas por la Federación Costarricense de Fútbol, se le privó al Club Sport Cartaginés de jugar un encuentro amistoso contra Argentina.

El particular hecho tuvo lugar en 1975, cuando la “Albiceleste” estuvo en el país luego de jugar la Copa Ciudad de México en agosto, donde goleó a Estados Unidos 6-0, a Costa Rica 2-0 y empató con los aztecas 1-1.

El tesorero del equipo brumoso en ese tiempo, señor Óscar González, había viajado a México para contratar a la representación argentina, que era una de las cuatro selecciones que alistó el técnico César Luis Menotti para conformar el combinado definitivo que encararía la Copa del Mundo Argentina 78.

En el equipo suramericano venían jugadores como Ricardo Lavolpe, Hugo Gatti, Américo Gallego, Mario Kempes, Osvaldo Ardiles, Andrés Rebottaro, Mario Killer, Daniel Killer, Mario Zanabria, José Daniel Valencia, Hugo Coscia y Daniel Astegiano, entre otros. La representación era supervisada por Menotti; aunque dirigida por “El Gitano” Miguel Antonio Juárez.

Contratados los argentinos para una sola presentación, a un costo de $12.000, iniciaron los preparativos del compromiso que se disputaría el jueves 4 septiembre de 1975, en el Estadio Nacional de La Sabana, a las 8 pm.

Cartaginés era manejado por el uruguayo Luis Borghini, quien dispondría de un cuadro reforzado con futbolistas como Álvaro “Yaco” Sánchez, Asdrúbal “Yuba” Paniagua, Javier “Zurdo” Jiménez, Odir Jacques y Rolando Villalobos. Los precios se fijaron entre los 10 y los 40 colones.

En reunión del lunes 1 de septiembre se le ofreció el fogueo a la Selección Nacional, pero la Fedefútbol no lo consideró viable por el hecho de no haberse preparado con tiempo.

Los argentinos arribaron ese mismo lunes a las 6:45 pm en vuelo de la Pan American, procedente de la Ciudad de México. Su técnico Juárez manifestó a la llegada al país: “El jueves esperamos dar un buen espectáculo a esta noble afición costarricense.”

La escuadra de la Vieja Metrópoli que enfrentaría el compromiso tendría en la titular a Víctor Monge en la puerta, “Yaco” Sánchez, Wálter Elizondo, Richard González y Mario Esquivel en defensa; “Tito” Silva con Rolando Villalobos en la media; mientras en el ataque “Chatillo” Piedra, “Yuba” Paniagua, Odir Jacques y Leonel Hernández.

Cuando todo marchaba viento en popa sucedió lo inexplicable. El martes 2 de septiembre de 1975, el Comité No Aficionado de la Fedefútbol programó el partido de Primera entre Alajuelense y Limonense en Alajuela y no le dio permiso a Cartaginés para enfrentar a los argentinos, desperdiciando un fogueo de primera categoría.

Lo inverosímil sucedió cuando el juego entre manudos y caribeños tampoco se llevó a cabo pues las lluvias afectaron el campo del Estadio Morera Soto, ocasionando la posposición.

En la prensa de entonces se especuló que el aval no se dio como consecuencia de eventos sucedidos en el pasado ante representaciones de Argentina, en específico el zafarrancho en un encuentro ante el Banfield en el Estadio Nacional, donde incluso no se les pagó a los suramericanos. Luego vino River Plate y tampoco se dio el aval, mientras el Huracán había dejado plantada a Liga Deportiva Alajuelense.

“Con excepción del Alajuelense y el Herediano, que en todo momento nos apoyaron, los restantes equipos nos volvieron la espalda.”, reconoció el tesorero brumoso Óscar González.

Las pérdidas para la institución de la Vieja Metrópoli fueron mayores por concepto de boletos aéreos, hospedaje y alimentación.

Argentina salió el viernes 5 de septiembre a las 7 de la mañana, con $12.000 dólares en el bolsillo, sin jugar, vía Lacsa rumbo a Panamá y luego a Buenos Aires, sin culpa del desinterés, negligencia y burocracia de nuestra federación.

El Club Sport Cartaginés fue imposibilitado por la Fedefútbol para jugar ante Argentina en 1975, estando ya los argentinos en suelo costarricense.
El Club Sport Cartaginés fue imposibilitado por la Fedefútbol para jugar ante Argentina en 1975, estando ya los argentinos en suelo costarricense.

Ticas enseñan fútbol y belleza en Panamá

Mujeres pateando una pelota en pantaloncillos cortos era una situación que encendía comentarios diversos en la recatada sociedad costarricense de mitad del siglo XX; sin embargo, poco a poco el aficionado fue tomándole gusto a esa combinación de belleza y “sport”.

Aunque hoy se nos hace fácil ver jugar equipos de fútbol femenino y a la Selección Nacional para mujeres salir del país; hace 65 años los tiempos eran muy distintos.

El Deportivo Costa Rica FC se trazó la misión complicada de viajar a Panamá con una delegación amplia para que el fútbol femenino tico se conociera allende nuestras fronteras, por primera vez en la historia.

Bajo el mando del técnico Fernando Bonilla Alvarado, a las 10 de la mañana del sábado 29 de abril de 1950, tomando un vuelo hacia el vecino del Sur en el Aeropuerto de La Sabana, partió la primera delegación de fútbol femenino al exterior.

La sastrería de don Hernán Gómez G., regaló la ropa de viaje: Unos trajes de gabardina, dos blusas de seda, zapatillas, gorras, maletines y otros accesorios.

Las futbolistas ticas eran toda una novedad en Panamá, donde todavía no había fútbol para mujeres; por lo tanto el Deportivo Costa Rica se dividió en dos, para jugar un partido de exhibición.

El choque tuvo lugar en el Estadio Olímpico, el domingo 1 de mayo de 1950, a las 8 de la noche, hora local, frente a 3 mil aficionados.

La primera parte entre “Azules” y “Rojas” acabó sin anotaciones; pero en el complemento hubo un tanto para cada equipo, finalizando la contienda 1 a 1. El público canalero terminó satisfecho con la exhibición que dieron las ticas.

Ese grupo pionero de jugadoras que viajaron al extranjero lo integraban: Thelma Obregón Espinoza, Ligia Cordero Coto, María Elena Valverde Coto, Nelly Coto Solano, Vicenta Morales Sequeira, Carmen Morales de Bonilla, Julieta Muñoz Coto, Betty Rojas López, Georgina Rodríguez Saborío, Julieta Zúñiga Chavarría, Dora Bonilla de Di Palma, Teresa Montero de Gómez, Claudia Araya Rojas, Flora Araya Rojas, Lidiette Hernández Jácamo, María Cecilia Luna Fallas, Hilda Ocampo Pérez, Irma Castillo Sánchez, Vera Violeta Padilla Solano, María Eugenia Páez Arias, María C. Rojas Fernández, Lilliam Lindo Morales, Grace Antonini Corrales, Gladys Madrigal Blanco, Ana Cecilia Herrán Blanco, Miriam Artavia Valerio, Daisy Piedra Rojas, Zulay Loaiza Martínez, Alice Quirós Álvarez y Rosa Severino Ordóñez.

Completaron la delegación el médico José Ángel Coto Garbanzo, la enfermera María Eugenia Bonilla de Rodó, en labores auxiliares y al cuido de las muchachas, las señoras Matilde Araya Rojas y Josefina Saborío de Rodríguez. Como representante del equipo, el señor Manuel Emilio Bonilla Alvarado y como Director Técnico, su hermano, Fernando Bonilla Alvarado.

El aporte de los hermanos Bonilla y sobre todo el impulso del cartaginés Franklin Monestel Vincenzi, fue fundamental en el desarrollo del balompié para mujeres del país. Ellos pusieron esa primera semilla sobre terreno fértil.

Sirvan de homenaje estas líneas a ese grupo que se animó a salir del país por primera vez en la historia, bajo el alero del Deportivo Costa Rica FC en 1950.

El Deportivo Costa Rica, equipo pionero del fútbol femenino en nuestro país. La fotografía es de 1950.
El Deportivo Costa Rica, equipo pionero del fútbol femenino en nuestro país. La fotografía es de 1950.

Avión mexicano termina una goleada en La Sabana

A quitar los marcos durante un partido de campeonato con toda prisa por el aterrizaje de un aeroplano en plena cancha de La Sabana. Así de sorprendente sucedió la mañana del domingo 1 de setiembre de 1929.

Por ese tiempo, no había aeropuertos internacionales en el país, pues el primero ubicado en la hacienda “La Lindora” en Pozos de Santa Ana, estrenó su pista en 1931 y luego el de La Sabana en 1940.

Esa mañana de septiembre jugaban por el campeonato de Segunda División, el Club Sport La Libertad y el equipo de Paraíso (Cartago) en La Sabana, en el campo de los libertos, porque el Estadio Nacional se reservaba casi solo para juegos de Primeras.

Marcaba el cronómetro 20 minutos, cuando a las 10:55 am, el árbitro Carlos Luis Ramírez, debió suspender el partido para el aterrizaje del avión “Ejército Mexicano”, piloteado por el Coronel azteca de origen español, Pablo Sidar y el sub Teniente Arnulfo Cortés, procedentes de Tegucigalpa (Honduras), de donde habían salido a las 7:30 am.

Con toda prisa se quitaron las porterías para abrir espacio y finalmente el aeroplano de las Fuerzas Aéreas Mexicanas tocó suelo costarricense. Era un avión militar “Douglas O2M”, con capacidad para dos personas, con un peso vacío de 1350 kilogramos, combustible de 813 litros y una reserva para 137.

Al descender del aeroplano, Sidar y Cortés fueron recibidos por el Presidente de la República, don Cleto González Víquez, así como por el Ministro de México, Antonio Mediz Bolio, su secretario Sr. Icaza y otras autoridades de gobierno.

De inmediato, don Cleto González le preguntó al aviador: ¿Ha tenido usted buen viaje?, Sidar contestó: “Muy feliz señor Presidente; pudimos haber llegado antes pero hemos tenido un atraso de veinte minutos. Debido a una tempestad en el camino, nos vimos precisados a alejarnos de ella variando la ruta que traíamos. El paisaje que presenta este país es bellísimo. Estamos encantados.”

Los futbolistas observaron el espectáculo aéreo; pero el partido de fútbol debía continuar, con la sorpresa de que cuando el juez Ramírez llamó a juego, los paraiseños ya se habían retirado hacia Cartago. Adujeron que no podían esperar; sin embargo, otros apuntaron a que en realidad su partida se debió a que al momento de la suspensión, el marcador les era desfavorable 6-0.

No habiendo partido, Sidar hizo vuelos recreativos para algunos miembros de Gobierno. Luego abordó el mítico avión “Juan Santamaría”, aeroplano costarricense donado por México, en el que realizó varias acrobacias. Después, en caravana, fue conducido por la Avenida Central hasta el Club Unión. Partió a Panamá la mañana siguiente.

Días más tarde la Federación multó a Paraíso con 10 colones por haberse retirado del campo y no esperar a que el avión se marchara para continuar el juego, además de darle los dos puntos a La Libertad. Los paraiseños sumaron en ese momento su sexta derrota; mientras la segunda de La Libertad su sexta victoria.

Por esas cuestiones de la vida, Sidar falleció en un accidente aéreo en Limón, el 11 de mayo de 1930, queriendo establecer el récord de un viaje sin escalas entre México y Argentina.

De esta forma un avión mexicano acabó con un partido de Segundas Divisiones en el lejano 1929; aunque brindó un espectáculo que disfrutaron muchos aficionados ese domingo en el “Llano de Mata Redonda”.

Los aviadores Pablo Sidar (derecha) y Arnulfo Cortés (izquierda).
Los aviadores Pablo Sidar (derecha) y Arnulfo Cortés (izquierda).
Este avión, llamado
Este avión, llamado “Ejército Mexicano”, detuvo un partido de Segundas en 1929.

Fútbol y telégrafo revolucionan periodismo costarricense

Un antes y un después se marcó para el Periodismo tico con la llegada del Fortuna de Cuba, primer equipo extranjero que visitó el país en 1925.

Para esa época no había radio ni televisión; por lo tanto la principal forma para los aficionados de enterarse sobre el acontecer noticioso, era a través de la prensa escrita.

Con motivo de la presentación del buen cuadro cubano, que contaba en sus filas con jugadores europeos, sucedería un hecho histórico para la prensa nacional: La primera transmisión por telégrafo desde el lugar de la noticia.

El primer intento se dio el domingo 28 de junio de 1925 cuando la Selección Provincial, compuesta por futbolistas de Cartaginés, Herediano y Alajuelense, actuó contra los antillanos.

Don Otilio Ulate Blanco, Periodista y Director del periódico La Tribuna por ese entonces, luego Presidente de la República (1949-1953) y sus dos redactores deportivos: “Center Forward” y “Guardalínea” (usaban motes y no sus nombres para evitar problemas a raíz de sus crónicas), se animaron a realizar una transmisión telegráfica del partido.

Los dos cronistas de La Tribuna se ubicaron en el Estadio Nacional. De ahí por teléfono se comunicaban a la Central de Telégrafos donde el señor Rubén Báez enviaba el mensaje a puntos del país determinados, en los cuales se recibía y emitía el mensaje a los aficionados.

El primer telegrama fue depositado a las 10:12 am y recibido a las 10:20 am, con el siguiente mensaje (copia textual): “En estos momentos equipos preséntanse al campo. Multitud que llena completamente tribunas y alrededores Estadio, aclámalos. Los capitanes cámbianse ramos con insignias Cuba-Costa Rica. Juez Eduardo Garnier efectuó rifa casas que ganó el cubano. Ánimo jugadores nuestros excelente.”

La primera anotación del compromiso fue objeto de otro mensaje que causó gran algarabía en la afición, especialmente en Heredia, fue depositado a las 10:48 am y recibido a las 11:00 am: “A los veintiséis (26) minutos de iniciado el juego, Eladio Rosabal pasa dos defensas cubanas y de uno de sus fuertes punteos anota el primer tanto a favor del Provincial. El público entusiasmado aplaude frenéticamente. El dominio es alterno, pero los avances ticos superiores.”

Hubo en total seis telegramas emitidos ese día.

Hacen historia una semana después

No satisfechos todavía con el éxito alcanzado, don Otilio Ulate, sus redactores, el señor Sub Director de Telégrafos Agustín Sagot y la Junta de Cultura Física, administradora del inmueble de La Sabana, fueron más allá para el domingo siguiente, transmitiendo desde el Estadio, ya no por teléfono a la Central de Telégrafos, sino ahora por telégrafo directamente a dicha central y de ahí a todo el país, algo nunca antes realizado.

El domingo 5 de julio de 1925, el diario La Tribuna instaló una caseta detrás de la portería Este del Estadio Nacional, con un rótulo que indicaba: “La Tribuna enviará desde aquí, las noticias del match a toda la República”.

En esta ocasión, los cronistas le indicaban al operador Belfort Sancho las acciones del juego y cada 5 minutos se hacían los envíos a la Central Telegráfica y de ahí a varias ciudades.

De esta forma y por primera vez en la historia del país, se dio este servicio informativo desde el lugar donde se desarrollaban los sucesos, un verdadero avance en el desarrollo de la vida periodística costarricense.

El periódico recibió numerosos reportes de Limón, Turrialba, Liberia, San Ramón, Alajuela, Cartago, Puntarenas, Puriscal, Heredia, Orotina y otros lugares.

Ese partido del 5 de julio de 1925 fue entre la Selección Josefina, integrada con jugadores de La Libertad y la Gimnástica Española y El Fortuna cubano, con resultado final de 3 a 3.

De esta manera, hace 90 años, el fútbol le dio ese primer impulso tecnológico al periodismo costarricense, en esa ocasión al servicio de la creciente afición deportiva.

Aparato telegráfico utilizado en los años 20s.
Aparato telegráfico utilizado en los años 20s.
Juego entre la Selección Provincial y El Fortuna de Cuba en 1925. El telégrafo fue clave para dar a conocer las principales incidencias a todo el país.
Juego entre la Selección Provincial y El Fortuna de Cuba en 1925, jugado en el Estadio Nacional. El telégrafo fue clave para dar a conocer las principales incidencias a todo el país.

Se hace pasar por famoso boxeador tico y lo noquean

Muy caro le costó al boxeador aficionado puertorriqueño José Rafael Avilés hacerse pasar por el gran pugilista costarricense Jesús “Tuzo” Portuguéz en 1950, pues terminó adormecido por un golpe de su rival y además en la cárcel.

El casi desconocido hecho ocurrió en Wichita, Kansas el 5 de abril de 1950. El boxeador tico, “Kid” Portuguéz, gozaba de buena fama por esos días en la Unión Americana; ya que en diciembre de 1949 se presentó en el mítico Madison Square Garden (único tico en pelear en dicho escenario) para derrotar al afamado pugilista norteamericano, Beau Jack. Un mes después, en enero de 1950 y en el mismo escenario, entregó vencido al renombrado Paddy Young.

Aunque Young venció al tico en una revancha realizada en febrero de ese año, la categoría de “Tuzo” era notable en el mundo del pugilismo, siendo además campeón centroamericano de peso mediano.

De esa reputación se aprovechó el puertorriqueño José Rafael Avilés, quien haciéndose pasar por el peleador centroamericano, se presentó el 5 de abril de 1950 en Kansas para enfrentar al estadounidense Alvin Williams, ante una buena cantidad de público que deseaban ver pelear al tico.

Avilés, sin peleas profesionales, subió al ring y en apenas 2 minutos y 33 segundos del primer asalto, estaba en la lona de un golpe por la vía del sueño rápido, propinado por Williams.

La derrota de Avilés, quien en ese momento tenía 23 años de edad, generó serias sospechas por la forma en que sucedió.

Según reseña el “Tacoma News Tribune” Avilés ya se había embolsado $225; pero eso no impidió que fuera descubierto por las autoridades y puesto hasta octubre en la cárcel. El juez Al Blazer le fijó además una fianza de $3.000.

Por esos días “Tuzo” se encontraba en los Estados Unidos, donde se mediría a Lester Felton (USA) el 5 de mayo de 1950 en el Estadio Olympia de Detroit.

Avilés se aprovechó de una época en la que el mundo de las comunicaciones no se había desarrollado, ni siquiera a escala continental; por lo que su trampa estuvo muy cerca de consumarse, a todas luces improbable en nuestros tiempos.

El boricua llegó a contabilizar sólo esa pelea profesional, haciéndose pasar por nuestro gran boxeador “Tuzo” Portuguéz, fallecido en julio de 2013, aunque al final terminó noqueado, sin plata y encarcelado. Debut y despedida para el pugilista de la llamada “Isla del Encanto”.

Jesús
Jesús “Tuzo” Portuguez (1927-2013), una leyenda del boxeo costarricense. La fotografía es de 1950, cuando fue suplantado por el puertorriqueño Avilés.